lunes, 26 de septiembre de 2011

15/05/2006 10:35 PM

Sentada en la penumbra,
observando cada gota de lluvia caer por la ventana
y escuchando el rugido del viento,
lamentando cada respirar,
cada segundo que pasaba de su existencia...
Su nombre era Ema...
Una niña cuyas únicas compañeras
habian sido la soledad y la desesperación...
Sus ojos,
siempre hundidos en llanto,
no alcanzaban a reflejar la inmensidad de su tristeza...
Sus manos,
aún temblorosas por el miedo,
no podrían haberse marchitado tanto
como las flores muertas de lo que había sido su jardín...
Las sombras eran el único cobijo obtuvo
y la luna la única madre que tuvo...
y su mirada...
profunda y vacía a la vez,
como si hubiera muerto
desde hace mucho tiempo...

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